martes, 22 de abril de 2014

LA ENSEÑANZA DE LA LENGUA ESCRITA (I): La comprensión lectora.

LA ENSEÑANZA DE LA LENGUA ESCRITA (I): La comprensión lectora.

1. Introducción

1.1. La tradición educativa española. El currículo oficial
La escritura ha tenido siempre una tradición muy importante en la enseñanza de la lengua nativa en España. El currículo oficial de enseñanza primaria sigue concediéndole una importancia muy considerable a la lengua escrita.

1.2. El texto como unidad lingüística y comunicativa
El texto, tanto el oral como el escrito, funciona como una unidad lingüística y comunicativa que ya se ha incorporado a la enseñanza de la lengua. El texto puede ser visto desde un punto de vista inmanente (en abstracto, el texto en sí de la lingüística estructural) o desde un prisma pragmático, considerando el mensaje verbal como un acto comunicativo en su contexto. En este último caso el texto es una manifestación del discurso: el producto se denomina enunciado (aunque algunos lingüistas siguen llamando texto a su realización en el discurso), enunciador al sujeto de la acción verbal, acción que a su vez recibe el nombre de enunciación.

1.3. Los dos planos de la enseñanza: comprensión y expresión escritas
En la enseñanza de la lengua escrita podemos distinguir dos planos: la lectura (que englobaría la comprensión lectora, el resumen de textos y el análisis y posterior comentario de los mismos) y la escritura (donde incluiríamos la expresión escrita, con sus distintas técnicas en función de los diferentes tipos de escrito y de géneros textuales)

2. LA LECTURA

Importancia de la lectura
La lectura está relacionada con la escritura, porque lo que se lee es el modelo para escribir.

         La lectura ya no está en el contexto cultural del niño y del adolescente. Sigue teniendo un cierto prestigio en algunos segmentos de la sociedad, en el subconsciente colectivo, pero hay otros medios de difusión de la información, de los sentimientos, de la emotividad, de la socialización, de la diversión (la necesidad de vivir mundos de ficción y de recrear nuestros sueños y nuestras inquietudes) y hasta del conocimiento. La animación a la lectura es una utopía voluntarista. El niño empieza a perder la curiosidad a los 12, 13 años. También empieza a perder la espontaneidad. Se hace más tímido y menos impresionable. Por eso, la lectura no se puede ceñir al entorno inmediato del alumno, que debe ser enriquecido.
         Al respecto, es muy importante subrayar la relación entre literatura y cine, el fomento de todo tipo de lectura; periodística, de textos ensayísticos e históricos, de ficción, de todos los géneros literarios. Lo más importante es que los alumnos lean y escriban fuera de la clase de lengua. Pese a que es una aspiración muy difícil en el actual contexto social. Es importante que los estudiantes vean la necesidad de elaborar y cuidar textos en los blogs de Internet, en el lenguaje de los foros, pese a que el estilo de los chats y de los SMS es un código deliberadamente restringido. Pretender un lenguaje muy elaborado al respecto sería utópico, excepto quizá en los foros.

Todo texto tiene un significado global y dentro de él puede haber –si presenta una cierta complejidad- una jerarquía de contenidos.

Por este motivo, es conveniente leer los textos en relieve, buscando las significaciones más importantes y distinguiéndolas de las secundarias.



La lectura de textos da pie a diversos ejercicios lingüísticos, muy relacionados entre sí, pero diferentes:

1.- La comprensión lectora.
2.- El resumen de textos

2.1. LA COMPRENSIÓN LECTORA

         La comprensión lectora es un ejercicio que trata de verificar si el alumno ha entendido el significado de un texto. No es ni un análisis ni un comentario de texto, ejercicios que tienen un carácter más científico y académico.
         La comprensión lectora es un hecho previo a cualquier estudio del texto en cuestión y que además interesa a todos los usuarios de una lengua y no sólo a los filólogos o a los estudiosos de letras.
         Comprender un texto es entender su significado global, captar la intención comunicativa de quien lo ha escrito y diferenciar los aspectos semánticos centrales de los accesorios.

2.1.1. Qué es el significado global de un texto

El significado global de un texto es un fenómeno discursivo y de estructuración y jerarquización de los contenidos del mensaje escrito. La forma de determinar el significado global de un texto es un hecho variable, pues depende de la tipología textual y de la intención comunicativa del autor. Es preciso tener en cuenta, por otro lado, que no todos los textos transmiten siempre el mismo tipo de contenido; la semántica textual no es siempre común a todos los mensajes verbales.
Durante mucho tiempo lo más común era que en los libros de texto se dijera que se localizara la “idea principal” de un escrito. Sin embargo, desde la llegada de la LOGSE se ha puesto en boga la noción de “buscar o localizar la información” como la esencia del saber instrumental de analizar textos, sin distinguir, además, “información” de “conocimiento”.
Pues bien, estas dos visiones son parciales y si intentan dar cuenta cabal de todos los textos, serían generalizaciones no válidas, pues no todos los textos se articulan en torno a “ideas” o a “información”.
El significado central de un texto puede ser una idea, si es un texto argumentativo, es decir, si es un texto construido en torno a una tesis. Otros textos periodísticos o literarios pueden contener ideas, más o menos explícitas, como elementos centrales o secundarios. Ahora bien, hay textos que no transmiten ninguna idea. Un folleto informativo sobre el teléfono móvil o una noticia pura no incluyen el componente “idea” en su significación.
De la misma manera el significado esencial de un escrito puede ser la información, si es un texto periodístico como un reportaje, una noticia, un manual de instrucciones o un escrito en el que se dé cuenta de hechos o de datos. Sin embargo, en contra del tópico imperante en la pedagogía actual, no todos los textos transmiten información. Normalmente, un texto filosófico tiene poca o nula información. A veces transmite ideas y en ocasiones conceptos, que no son estrictamente asimilables, aunque estén emparentadas.
Al igual que antes se hablaba de determinar las ideas (principales y secundarias) del texto y en el currículo oficial se generaliza el localizar la información, también se habla comúnmente de la acción del verbo como sinónimo de significado verbal, cuando hay verbos estativos, locativos o eventitos, no siempre reductibles a una única clase semántica.
Pues bien, como hemos dicho, la búsqueda de una jerarquía semántica dentro de un texto deberá considerar su tipología y especialmente el tipo de contenido que transmite.
 ¿Qué es la información? Según Lyons, un mensaje es más informativo si se refiere a hechos nuevos o poco predecibles. No todos los textos son informativos; habrá textos en los que no hay información, a menos que se confunda información con conocimiento, lo cual sería un error conceptual. De la misma forma, no todos los textos transmiten ideas, aunque se puede dar el caso de que haya textos informativos que transmitan ideas de forma explícita o implícita, entre líneas.
Es más, tenemos que distinguir ideas de informaciones en muchos textos periodísticos. Eso sí implica haber entendido el texto.
No es lo mismo exactamente el significado conceptual que el significado valorativo o el punto de vista: hay cuestiones de universo del discurso, de juicios de valor o de comprensión de los conceptos implícitos o explícitos de una exposición o argumentación.
Según de qué clase de escrito y texto se trate tenemos a su vez diferentes tipos de contenidos: ideas o conceptos, contenidos fácticos, expresivos, pura proyectividad, etc...
De la misma manera, habrá diferentes marcadores discursivos y conectores según el tipo de discurso.
         Por eso, en muchas ocasiones limitar la llamada comprensión lectora a localizar la información es de una pobreza que puede llegar a ignorar lo esencial.
Consiguientemente, hay que recalcar que las diferencias de tipología textual son fundamentales en la enseñanza de la lengua. Estas consideraciones nos llevan a considerar esencial tener claro que el tipo de contenido de los diferentes textos no es siempre el mismo. Además de información e ideas, puede haber otros contenidos. Por ejemplo, en un texto descriptivo es posible encontrar objetos de la descripción y rasgos. Pero también se da en ocasiones una visión del mundo, que es la intención última de la descripción.       
         En fin, que más que apriorismos sobre los textos, es preciso leerlos bien y captar los aspectos más relevantes de su significación en función de todos los factores que determinan su significado global.

2.1.2. Qué entiende el alumno cuando lee.

         Es evidente que los alumnos tienen muchas dificultades para entender bien un texto. Y este es un asunto esencial, no sólo para la asignatura de lengua, sino para todas las materias en las que los estudiantes tengan que acceder al conocimiento a través de la escritura. Por eso hemos de detenernos en los aspectos en los que la comprensión escrita suele presentar más problemas en el ámbito escolar, para que los alumnos desarrollen en clase y fuera de ella hábitos lectores útiles.

2.1.3. Dificultades de la comprensión lectora

La dificultad es, en primer lugar, cuestión de grado.

La gradación de la dificultad se mide por la complejidad de las estructuras textuales, las estructuras gramaticales y el vocabulario.
  Las estructuras textuales más complejas son las que presentan una articulación más difícil de entender entre sus partes (semántica textual).
  Las estructuras gramaticales más complejas suelen ser las más alejadas de la lengua oral coloquial.
   El vocabulario más inaccesible es el abstracto frente al concreto; el más culto, en oposición al menos usual.

La conciencia de esta gradación por parte del profesor es fundamental, pues hay que empezar por textos más sencillos y terminar por textos más complejos.

Un texto más sencillo no siempre es un texto más breve, sino un texto más complejo.

Aspectos de la comprensión lectora.
         Aunque cada texto requiere siempre su propio análisis y es bueno huir de apriorismos con validez general y absoluta, podemos jerarquizar las dificultades más habituales de la comprensión lectora.

1.- Reconocimiento de la intención comunicativa
El saber qué nos ha querido decir el autor de un texto esencial para determinar su significado global, de forma que si la interpretación de la intención es errónea, el sentido general ya lo hemos malinterpretado. Pues este componente pragmático funciona como una super-modalidad que determina todo el significado del mensaje. Pensemos que si un texto es irónico, si es una broma, si es una denuncia, una apología explícita o más o menos encubierta de una tesis, si es una incitación a la acción, etc. y se ignora o desconoce cualquiera de estos propósitos, la comprensión de su sentido no se va a producir de forma adecuada. 

2.- Referente. Antecedentes. Hechos pragmáticos.
No todos los textos tienen la misma autonomía interpretativa. Son muchos los mensajes que requieren conocer bien sus antecedentes para lograr la identificación del referente. Por eso es bueno que haya actividades previas de motivación o de explicación antes de la lectura de un texto. Sólo los cuentos infantiles son casi plenamente autónomos, porque no exigen apenas conocimientos previos. En suma, los conocimientos compartidos entre el autor y los lectores del texto es una de las dificultades que han de salvar los profesores a la hora de afrontar la comprensión lectora.
         Pongamos algunos ejemplos concretos: los lectores cultos en lengua española han compartido las referencias bíblicas, muchas citas literarias y estaban al tanto de los referentes más comunes del mundo académico y político (o de la vida pública). La cultura popular ha contado con los refranes, los romances y el folklore como un conocimiento compartido entre el autor y su público (como hacían, por ejemplo, los dramaturgos de la comedia nueva en el XVII). Hoy, la cultura mediática, televisiva y de la red está más dispersa. Y los referentes comunes de la sociedad son más efímeros, de forma que los referentes clásicos sólo los posee una minoría.

3.- Competencia textual
Es una capacidad que está en relación con la llamada competencia discursiva, que consiste en identificar a través de los mecanismos de cohesión y coherencia los rasgos genéricos de un texto y su estructura semántica. Esto implica el reconocimiento del valor de los marcadores textuales y discursivos, la capacidad de anticipar y deducir significados derivados de marcas explícitas o implícitas que indiquen el plan textual del autor. Supone también el conocimiento de las estructuras textuales, captar los sobreentendidos, leer entre líneas, etc. Esta competencia está ligada al conocimiento de las convenciones de los distintos géneros.
Por ejemplo, los lectores de cuentos infantiles, de novelas del oeste o de crónicas periodísticas, por citar algún caso, reconocen las marcas de principio o final, son capaces de reconocer o intuir que se aproxima un acontecimiento que va a cambiar el sentido de la narración, etc.

4.- Significado de las unidades oracionales.
Una dificultad de comprensión se puede dar en la significación de estructuras gramaticales, sobre todo si está expresada por conjunciones o locuciones conjuntivas de un lenguaje formal. El enunciado de un problema de matemáticas, la interpretación de un artículo perteneciente a una norma jurídica, hasta un titular de un periódico pueden plantear problemas por el hecho de que su significado gramatical no se entienda o se interprete erróneamente.
Los ejemplos de este caso serían abundantísimos. Pensemos en los múltiples ejemplos de ambigüedades sintáctico-semánticas, los gerundios polifuncionales, la significación de las oraciones de relativo especificativas que tengan incrustadas proposiciones adverbiales, lo cual aporta una gran complejidad de matices a la hora de identificar referentes, informaciones, ideas y otros aspectos clave para la comprensión.

5.- Significado de las unidades léxicas.
         El significado de las unidades léxicas no es el aspecto más esencial de la comprensión lectora, salvo que se den dos supuestos:
1) A menos que un texto esté impregnado de tecnicismos cuyo desconocimiento haga imposible identificar los referentes de los objetos y/o conceptos a los que remita.
2) Hay que tener en cuenta, por otro lado, que para la comprensión lectora es extremadamente importante el nivel léxico si se trata de palabras clave. Este concepto de “palabra clave” es esencial para la lectura. Pensemos en un texto que trata sobre un determinado asunto: la pena de muerte, la derogación de una ley o la excomunión de los diputados que voten leyes contrarias al dogma; si se desconocen respectivamente, ´pena´ (en sentido de sanción del Derecho Penal), derogación o excomunión, el sentido del texto es ya imposible de captar.
         Sin embargo, las carencias léxicas que no se refieran a estos puntos, si no constituyen un porcentaje excesivo de las palabras lexemáticas de un texto, no impiden su comprensión. Pues el lector tiene una gran capacidad de deducir por el contexto palabras que nunca ha leído ni oído, siempre que interprete bien el significado textual o gramatical del escrito en cuestión. Es más, se trata de una forma natural de adquirir vocabulario el conocer primero las unidades léxicas en sus contextos, porque al fin y al cabo los significados de los lexemas están igualmente determinados por su valor paradigmático y por su valencia semántica (es decir, por su valor combinatorio dentro de la cadena hablada).
         Con esta idea, no obstante, estamos lejos de propugnar que se abandone el estudio sistemático del vocabulario. Al contrario, tener una pobreza léxica afecta a la comprensión lectora en cuanto pérdida de matices y reduce el grado de captación del significado global de un mensaje verbal.
Pero dentro de la jerarquía de valores, salvo en los casos mencionados, el desconocimiento del léxico es el que menos afecta a la comprensión lectora. Por eso es importante trabajar como actividad previa fundamentalmente las palabras clave y los tecnicismos y no cualquier unidad léxica al tuntún si lo que realmente queremos trabajar es la comprensión lectora.

2.1.4. La práctica de la comprensión lectora

Debemos plantearnos qué actividades llevar a cabo en clase para practicar la comprensión lectora.
En primer lugar, debemos considerar si un texto es plenamente autónomo o no. En este caso necesitaremos desarrollar en clase alguna actividad previa de explicación, motivación o algún ejercicio que nos ayude a superar esa dificultad previa.
De la misma forma, hemos de tener en cuenta lo dicho en el apartado anterior de las dificultades. Cada texto tiene sus propias dificultades y los profesores deben trabajar para cada escrito sus propias dificultades.
         Por eso, a la cuestión de cuáles son las preguntas relevantes de un examen de comprensión lectora, hay que responder que depende de la naturaleza del texto:
         Si es un texto informativo, hay que considerar las clásicas wh- del inglés (what, who, why, where, when, how, with whom, etc.). Qué, quién, cómo, dónde, cuándo, por qué, con quién, etc.
  Pero estos elementos no son igual de importantes en todos los textos informativos. Su relevancia puede depender del contexto o del énfasis. Por ejemplo si decimos “Mil muertos en un atentado en Bombay” podemos entender que quién (mil muertos), qué (atentado) y dónde (Bombay) son tres informaciones igual de relevantes, mientras que si leemos “El Rey acudió en chándal a la Pascua Militar”, la información más relevante es el cómo (iba vestido; en chándal), ligada directamente a quién (el Rey) y a dónde (a la Pascua Militar), aunque las tres informaciones son relevantes. Por el contrario, si leemos “El juez deja en libertad al acusado por ser fan de Curro Romero”, la suprema relevancia del por qué es lo que convierte el insólito hecho en noticia.
         La comprensión lectora, por tanto, estará constituida por las preguntas relevantes que se refieren al contenido del texto, ordenadas jerárquicamente. Estas preguntas se pueden referir tanto al significado explícito como al implícito. Así el alumno adquirirá el hábito de una lectura reflexiva, que es lo que le ayudará a entender bien un texto, lo que el discurso pedagógico refiere mediante el pleonasmo “lectura comprensiva”.
         Otra práctica clásica de la comprensión lectora es hacer un resumen del texto, que se puede empezar a hacer respondiendo a un repertorio exhaustivo de todas las preguntas relevantes. Pero al resumen le vamos a dedicar un apartado particular.

2.1.5. Cómo se evalúa la comprensión lectora

¿Qué preguntas hay que formular en una comprensión lectora?
¿Siempre son del mismo tipo o depende de la naturaleza y de las características del texto?
¿Qué variables textuales harán más relevantes o irrelevantes determinadas preguntas?

Procedimientos
         La evaluación de la comprensión lectora se ha llevado a cabo más en la enseñanza de idiomas modernos que en la lengua nativa. Y existen repertorios de ejercicios que “miden” esta destreza. Pongamos algunos de ellos a título de ejemplo:

-         Preguntas abiertas (son preguntas concretas sobre los diversos aspectos de la significación del texto). Estas preguntas pueden versar sobre:
o       Las informaciones relevantes.
o       Las ideas principales y secundarias.
o       La significación de determinadas expresiones.
o       La significación de palabras clave en contexto.
o       La intención comunicativa del autor.
o       El tono adoptado por el autor.
o       Las significaciones explícitas e implícitas.
-         Selección múltiple. Se dan cuatro opciones, de las cuales sólo una es verdadera. Esta opción es objetiva, aunque es muy discutible que sirva para la finalidad de una lectura reflexiva.
-         Paráfrasis de un texto. El alumno tiene que decir lo mismo que dice el texto o una parte del mismo con otras palabras distintas, normalmente más sencillas.
-         Haciendo un resumen del texto.

2.2. El resumen de textos

2.2.1. El porqué del resumen.
En una sociedad como la nuestra, donde el exceso de mensajes y la sobreabundancia de información (noción que no debemos confundir con conocimiento) nos llevan a no poder abarcar todo el bombardeo de datos, informes, archivos, documentos y otros mensajes el resumen es una actividad esencial dentro y fuera del mundo académico. Por este motivo, resumir es una capacidad que el alumno debe tener al terminar sus estudios y ha de ser una práctica y un hábito en el que adquiera soltura y termine haciendo casi mecánicamente.
Para ello necesitará un método y practicar diversas técnicas, cuya variación ha de estar en función de la diversidad lingüística de la tipología textual y de otros factores que vamos a ver a continuación.
Qué aplicaciones tiene.
         Ya hemos visto que académicas y profesionales.

2.2.2. Qué es un resumen.
         Un resumen es una síntesis del contenido fundamental de un texto, en el que aparezca sólo lo esencial y nada más que lo esencial.
El resumen, lógicamente, ha de ser más breve que el texto que se va a abreviar, pero no siempre representará un porcentaje fijo del original.
El resumen no es un esquema; es un texto redactado con oraciones bien formadas. 

2.2.3. Técnicas del resumen    
         Pese a que se ha planteado una técnica universalmente válida del resumen, no hay que olvidar la importancia de la variedad tipológica de los textos para considerar que para hacer un resumen es preciso considerar muchas variables que influyen en su adecuación. Veamos algunos aspectos de la cuestión:

Técnica del subrayado: Es muy común que se recomiende subrayar los aspectos fundamentales de un texto como pauta para resumirlo. “Se subraya lo esencial y se redacta a partir de lo subrayado añadiendo algún nexo o cambiando un poco la redacción”, se suele decir. El problema es que el significado de un texto no siempre es explícito. Muchas veces es implícito, está entre líneas; por tanto, el subrayado sólo vale cuando la significación más importante se manifiesta expresamente. En caso contrario, hay que expresar con palabras externas al texto la intención comunicativa del autor o la deducción lógica del escrito. Lo que está entre líneas o insinuado no se puede subrayar, porque en determinados contextos y bajo ciertas circunstancias el no decir es una forma de comunicar.

Utilizar palabras externas al texto. Es muy común también que se pida al alumno que exprese la misma idea del texto de forma más breve, con sus propias palabras. Esta idea está bien intencionada, pues pretender que el estudiante demuestre que ha entendido lo esencial, sin repetir lo que el texto dice, sino mediante unos términos más sencillos, más próximos a su habla. Realmente lo que se está pidiendo en este caso es una paráfrasis, que puede ser, como hemos visto, una forma adecuada de verificar la comprensión lectora. Sin embargo, si en un escrito hay determinadas palabras clave o expresiones prototípicas, un buen resumen debería mantenerlas para no alterar la esencia.

Porcentaje respecto del tamaño del texto resumido. En ocasiones, para facilitar al estudiante su tarea y orientarlo respecto del resumen se recomienda que éste represente entre un 25% y un 30%, aproximadamente, según los autores. Si nos ceñimos y atenemos a la definición que hemos dado más arriba, es obvio que muchos resúmenes que contengan un 50% ó 60% del contenido son inadecuados, porque todavía contienen elementos secundarios. Pero el porcentaje no es una regla fija: depende de la densidad semántica del texto. Si es un texto filosófico muy concentrado, es probable que sea ya muy difícil de resumir y que sea poco lo que podamos “extractar”, como se dice en algunos medios recurriendo a un discutible anglicismo. Y el porcentaje sería superior al 30% con toda seguridad. Por el contrario, si un texto es ligero semánticamente, como ocurre con frecuencia con los discursos de los políticos, un resumen de su contenido apenas cubriría un 5% de su extensión, e incluso menos. Algo parecido sucede con un texto reiterativo, en el que el autor vuelve una y otra vez sobre la misma idea: un resumen cabal dará cuenta solamente de una pequeña parte de él.

Un método lingüístico. Reducir el texto a expresiones más sencillas que las dadas en el texto

         Lázaro Carreter afirmaba que algunos párrafos del lenguaje expositivo se podían reducir a un sintagma nominal cuyo núcleo era un sustantivo abstracto. Ese sustantivo abstracto podía estar o no explícito en el texto. De esta forma, una oración sustantiva o un predicado declarativo se reducía a una estructura más sintética como es un SN. Esta idea es adecuada justamente para un tipo de textos de esas características. Pero en otros casos hay que operar mediante otras reducciones: una oración de relativo es reductible a un adjetivo con o sin modificadores; una oración subordinada adverbial, a un complemento circunstancial e incluso a un sintagma nominal. Y así sucesivamente.
         Realmente, esta técnica, que se emplea consciente o inconscientemente en muchos resúmenes, es el procedimiento inverso de lo que se ha llamado “amplificación” (la amplificatio latina: en lugar de expandir las estructuras sintácticas, mediante el resumen se condensan.

2.2.4. Otras posibilidades de compendiar la comprensión lectora: esquemas, cuadros sinópticos
Una variante de un resumen es un esquema, que debe dar cuenta de la estructura del contenido, jerarquizada, o un cuadro sinóptico, que sería una forma de reflejar gráficamente dichos aspectos significativos esenciales.



lunes, 7 de abril de 2014

Enseñanza de la lengua oral

LA ENSEÑANZA DE LA LENGUA ORAL
                                                       
1. Introducción
1.1. Importancia de la oralidad en el aprendizaje de una lengua

Es una obviedad que todos los estudiantes de hablan el castellano como lengua nativa (salvo los inmigrantes recién llegados) y dominan la lengua oral coloquial. Pero no sucede así con el dominio de la oralidad en las exposiciones y argumentaciones académicas, por no hablar del conocimiento de las reglas del lenguaje oral en ciertos ámbitos profesionales y sociales.
Si bien es cierto que la oratoria académica y parlamentaria, en la que destacaron figuras señeras como Emilio Castelar o Manuel Azaña, decayó en España tras la guerra civil y que con posterioridad los medios de comunicación han propiciado que sea la cultura de la imagen, la telegenia y otros elementos no estrictamente verbales los que resalten más sobre el peso de la palabra, no podemos desdeñar la importancia de la comunicación oral en la formación de un ciudadano culto y lingüísticamente competente. Esta práctica, pues, representa una necesidad comunicativa y social muy evidente, a la que, sin embargo, el sistema educativo español y la propia tradición hispánica del miedo escénico y un particular sentido del ridículo, han relegado de la práctica escolar como uno de los ejes de la enseñanza de la lengua. Hecho que contrasta con lo que sucede con otros sistemas (en particular, el anglosajón), para los que el aprendizaje del discurso oral es una actividad relevante en las aulas.

1.2. Ausencia de la lengua oral en el sistema educativo español

La tradición académica española ha concedido escasa importancia a la lengua oral, excepción hecha de la lectura de textos en voz alta (declamaciones poéticas o lectura de obras académicas) y del teatro escolar.
Y de una manera asistemática y ocasional la introducción del debate sobre algún tema de actualidad.

         La lingüística, desde Saussure considera -en teoría al menos- la prioridad de la lengua oral sobre la escrita. Pese a ello, la cuestión de qué lengua es prioritaria, si la lengua oral o la lengua escrita, en la práctica académica se ha resuelto a favor de esta última, salvo en la enseñanza de las lenguas modernas, de los idiomas extranjeros.

Quizá hoy en la enseñanza siga siendo prioritaria de hecho la lengua escrita, lo que no debe hacernos abandonar la lengua oral, como sucede en la práctica.

         Pese a ello, en el currículo oficial la lengua oral se ha incorporado plenamente como un componente central de la enseñanza. Así, se formulan “objetivos”, “contenidos” y “criterios de evaluación” relacionados con la oralidad como uno de los ejes de la enseñanza de la lengua.

         Ahora bien, si vamos a los libros de texto de  observamos que la lengua oral sigue siendo una actividad secundaria, por lo que a la hora de hacer que la programación oficial sea real es preciso que el profesor dedique esfuerzos, tiempo y materiales complementarios para desarrollar la competencia lingüística oral de sus alumnos.

1.3. La lengua oral en el currículo oficial

2. La oralidad en la clase de lengua para hablantes nativos

         La lengua oral tiene múltiples manifestaciones, niveles, registros y ámbitos de uso. Así como en el estudio de una lengua extranjera uno de los aspectos centrales de la oralidad es el lenguaje coloquial y la fluidez en una expresión natural, en la enseñanza de una lengua nativa hay que pensar que lo relevante es aprender los aspectos y géneros de la lengua oral cuidada y formal y no los niveles lingüísticos orales que el alumno ya conoce.
         La pregunta es: ¿qué lengua oral hay que enseñar en la escuela?

2.1. Géneros de la lengua oral

Hemos de plantearnos cuáles de estos géneros interesan a la enseñanza de la lengua en la escuela:

- La oratoria académica
- El diálogo: debate civilizado
- La exposición académica
- El discurso oral en los ámbitos profesionales

2.2. Actividades de comunicación oral

a) Comprensión oral

         La comprensión oral –dentro de los ámbitos académicos y formales- ha de propiciar el:
- saber escuchar
- saber analizar críticamente el discurso oral.
- saber sintetizar y resumir el discurso oral formal y académico.

         Actividades propuestas:
1. El resumen de una conferencia o exposición académica es una actividad que todo alumno debería practicar:
- Sintetizar las ideas y datos fundamentales de la exposición oral de forma simultánea a su realización (no es taquigrafía: es capacidad de síntesis)
- “Traducir” las notas de la síntesis oral para hacer bien un esquema, bien un texto.

La dificultad de este ejercicio es que esta información no se puede recuperar en una conferencia en vivo y en directo. Sí se puede hacer con un fragmento grabado, que luego se puede volver a oír o del que se tenga la transcripción.

         2. Otra posibilidad es el análisis de la comunicación oral de los medios (televisión, radio, Internet) a través de varios parámetros:

         1.- Síntesis del contenido (no es lo más importante)
         2.- Análisis de los recursos expresivos.
         3.- Análisis de la intención comunicativa.
         4.- Análisis del contexto.

         3. Una tercera opción es analizar un discurso oral elaborado (el sermón de un sacerdote, un mitin político, una arenga, un discurso parlamentario hablado y no leído, etc.)

         El análisis sería el procedimiento inverso a la expresión oral: ver qué intención comunicativa tiene el orador, cómo varía su entonación, cómo se comunica con el público, qué recursos retóricos emplea, cómo estructura su alocución, qué tono, estilo, etc.

b) Expresión oral

Ejercicios de expresión oral:

         Para la clase proponemos los siguientes ejercicios:

1.    Lectura en voz alta (Esta es una actividad que sí tiene tradición en la escuela española)
La lectura en voz alta de un poema, un cuento u otro texto tendrá como objeto desarrollar las entonaciones expresivas y significativas y acompasar armónicamente todos los ritmos del texto: sintáctico, dramático y versal (si lo hubiere[1]).
Esta actividad supone una dificultad de concentración porque los tonemas expresivos (muy superiores en la codificación del español a los tres signos enunciativos escritos: enunciativo, exclamativo e interrogativo) que cualquier hablante expone de forma natural, son muy arduos de trasladar de la lectura en silencio a la declamación[2].
2.    Exposiciones a partir de un guión. (En este caso el alumno debe tener un guión que organice y estructure el discurso, pero no una “chuleta” con la que lea el texto).
Se trata de que el alumno conozca la estructura, los marcadores textuales y los rasgos fónicos y léxicos propios de una exposición académica.
3.    Argumentación.
         Se trata de que el alumno defienda una tesis y la apoye con distintos argumentos. Y además emplee los recursos fónicos, quinésicos y proxémicos y utilice estrategias de comunicación para convencer al auditorio.
4.    Diálogos y debates.
 Con esta actividad se trata de fomentar el saber escuchar, el saber argumentar, el saber respetar y emplear el recurso básico del discurso dialógico, que es retomar la secuencia argumentativa del interlocutor para corroborarla o rebatirla.
  El diálogo no debe ser nunca una sucesión de monólogos, ni un intercambio de descalificaciones personales, ni debe estar presidido por la interrupción ni tampoco tiene que ser un grupo de personas hablando o gritando a la vez. El diálogo civilizado y ordenado es esencial en la educación de una sociedad democrática, en la que el respeto al turno de palabra, la renuncia al argumento ad hominem y el tratar de convencer a otras personas a las que se escucha deberían ser hábitos de conducta cotidianos en la convivencia.

3. La lengua oral: características

         Cualquier muestra de discurso oral se caracteriza por una serie de rasgos que debemos tener en consideración:

Aspectos lingüísticos y extralingüísticos:

                   Fonéticos: entonación expresiva y dicción
                   Sintácticos: construcciones plenas
                   Léxicos: Selección léxica
                   Estilísticos: Tonos, registros
                   Pragmáticos: Intención, destinatarios
                   Textuales: estructuras, marcadores


Niveles y registros en la lengua oral.
         La lengua oral coloquial se caracteriza por una sintaxis entrecortada, incompleta y con continuas referencias al contexto.
En la escuela no tiene sentido enseñar las jergas[3] juveniles (aunque sí comentarlas) ni la lengua coloquial. Justamente enseñar a hablar en el ámbito académico es enseñar a pasar de la sintaxis coloquial a la sintaxis elaborada, culta y compleja de la oratoria académica. La fonética es relajada y el léxico es el propio

La lengua culta oral tiene una fonética tensa, cuidada y reflexiva y una sintaxis rica, compleja y sobre todo, unas estructuras oracionales completas. El léxico es más rico, variado y culto, aunque es un elemento secundario en el discurso oral.

La lengua culta oral no es la transcripción de la lengua escrita, aunque comparta con ella muchas de sus convenciones y niveles. Porque la lengua oral culta se apoya esencialmente en el equilibrio de la fonética hablada y las oraciones bien construidas.

4. ¿En qué consiste hablar bien?

         La respuesta no es fácil de dar unívocamente. Podemos entender que saber expresarse oralmente es una cualidad o una técnica. En parte son las dos cosas. Por eso, es necesario aprender las técnicas de la oratoria, aunque en todo caso habrá que responder a una serie de variables y de componentes.

-         Un aspecto de la oratoria es la correcta dicción, la ortología.
-         Otro aspecto es la adecuada entonación expresiva y significativa. Dar con el tono adecuado, variarlo en función de las circunstancias comunicativas. Por tanto, un orador debe conocer todos los significados entonativos codificados.
-         También la organización del discurso. Un buen orador tiene que estructurar su parlamento, conociendo los mecanismos de cohesión propios de los distintos géneros (narrativos, expositivos, argumentativos, etc.)
-         Es esencial adecuarse al auditorio: un buen discurso es aquel que cumple una función comunicativa: por tanto, un buen orador ha de adaptarse a su público y lograr que se cumpla el efecto de su intención comunicativa.
-         Ha de combinar los elementos lingüísticos, paralingüísticos, proxémicos y quinésicos.
-         Cualquier aspecto de dominio de la lengua es importante en la oratoria (léxico, corrección formal), pero lo esencial es una buena sintaxis.

LA SINTAXIS ES EL ESQUELETO DE LA ORATORIA. LA CONTINUIDAD DEL DISCURSO CONSISTE EN DOMINAR LA ARTICULACIÓN SINTÁCTICA DESDE UN PUNTO DE VISTA PRÁCTICO.
EN LA LENGUA HABLADA NO COLOQUIAL LAS ORACIONES DEBEN SER COMPLETAS Y HAY QUE TRASLADAR LA SINTAXIS CULTA Y CUIDADA AL ÁMBITO ORAL.

Discurso creativo y discurso repetido en la expresión oral.

         El discurso oral creativo se caracteriza por un uso cuidado y planificado y mantiene una cohesión gracias a la sintaxis de la oración, el párrafo y el texto. El orador tiene que planificar y construir su discurso.

         Pero no siempre es así en la lengua oral. Además de las interrupciones y las muletillas (bueno, ehhhh, ¿no? ¿no? ¿no?, que son manifestaciones de falta de fluidez y ausencia de continuidad del discurso (fruto de una sintaxis incompleta y no dominada por el hablante), hay otros hechos dignos de mención, como la existencia de un discurso repetido[4].

Así, tenemos una serie de expresiones propias del discurso repetido de la jerga de políticos, sindicalistas y tecnócratas en las que vemos que se pueden formar oraciones de gran vaciedad semántica por su excesiva vaguedad referencial y por su empleo tópico.

Veamos que combinando cualquier elemento de la primera columna con cualquiera de la segunda y cualquiera de la tercera y cualquiera de la cuarta podemos formar un amplio número de combinaciones para construir frases vacías pero convencionales. Este mecanismo sería imposible para un discurso creativo, no fosilizado ni anquilosado como la jerga burocrático-política.

I
II
III
IV
Queridos colegas
la realización de los deberes del programa
nos obliga al análisis
de las condiciones financieras y administrativas existentes
Por otro lado
la complejidad de los estudios de los dirigentes
cumple un rol esencial en la formación
de las directrices de desarrollo en el futuro
Así mismo
el número constante en cantidad y en calidad de nuestra actividad
exige la precisión y la determinación
del sistema de participación general
Pese a todo no hemos de olvidar que
la estructura general de nuestra organización
ayuda a la preparación y realización
de las actitudes de los miembros de las organizaciones de cara a sus deberes
Del mismo modo
el nuevo modelo de actividad de la organización
garantiza la participación de un grupo importante en la formación
de las nuevas propuestas
La práctica de la vida cotidiana demuestra que
El desarrollo continuo de las diferentes formas de actividad
cumple deberes importantes en la determinación
de las direcciones educativas en el sentido del progreso.
No es indispensable argumentar el peso y el significado de estos problemas ya que
la garantía constante de nuestra actividad de in formación y de propaganda
facilita la creación
del sistema de la formación de cuadros que respondan a las necesidades.
Las experiencias ricas y diversas
el esfuerzo y desarrollo de las estructuras
obstaculiza la apreciación de la importancia
de las condiciones de las actividades apropiadas
El afán de organización, pero sobre todo
la consulta con los numerosos militantes
ofrece un ensayo interesante de verificación
del modelo de desarrollo
Los principio superiores, ideológicos, así como
el inicio de la acción general de formación de las actitudes
implica el proceso de restauración y modernización
de las formas de acción

Motos, T. y Tejedo, F. (1987) Prácticas de dramatización Ed. Humanitas, Barcelona

Un mecanismo parecido es el llamado Generador instantáneo de términos clave:



I

II

III
0.       

Opción

empresarial

integrada
1.       

Flexibilidad

reformadora

Total
2.       

Idoneidad

orientadora

sistematizada
3.       

Movilidad

recíproca

paralela
4.       

programación

digital

funcional
5.       

Reactivación

lógica

coordinada
6.       

Fase

transitoria

compatible
7.       

Proyección

coyuntural

equilibrada
8.       

Estructura

generacional

óptica
9.       

Contingencia

política

sincronizada
10.   

Función

dinámica

convergente



La evaluación de la competencia lingüística oral

a)    Comprensión oral

Genéricamente, la evaluación de la comprensión oral tendrá como objeto comprobar si el alumno ha sido capaz de:

-         Identificar el tema del texto oral.
-         Distinguir las ideas principales y secundarias, si las hubiera.
-         Sintetizar la información del texto, si la hubiera.
-         Reconocer la intención comunicativa del autor.
-         Reconocer la estructura y organización del texto oral.
-         Reconocer los recursos retóricos y estilísticos de los que se ha valido el autor.

        Más específicamente, la evaluación de las actividades propuestas tendría en cuenta:


1.    Entender una exposición oral.
a.     Resumen o esquema de la exposición oral.
2.    Analizar el lenguaje de los medios.
a.     Reconocer el estilo de la información y distinguirlo del de la opinión, así como analizar la manipulación del lenguaje.
3.    Analizar un discurso oral elaborado.
a.     Reconocer y analizar los recursos propios de la oratoria en función de la situación comunicativa.

b)    Expresión oral.
-         Dicción correcta, ortología.
-         Entonación expresiva.
-         Adecuación al auditorio.
-         Correspondencia entre la intención comunicativa y el efecto perlocutivo.
-         Corrección lingüística.
-         Fluidez.



ANEXO

Gramática de la lengua oral. La planificación del discurso oral
PRÁCTICAS DE CLASE

Esquemas de exposiciones orales
Esquemas de argumentaciones orales

CARACTERÍSTICAS DE UN DISCURSO ORAL CUIDADO, PLANIFICADO

Aspectos lingüísticos y extralingüísticos:

                   Fonéticos: entonación expresiva y dicción correcta.
                   Sintácticos: construcciones plenas
                   Léxicos: Selección léxica
                   Estilísticos: Tonos, registros
                   Pragmáticos: Conciencia de la intención, destinatarios
                   Textuales: Empleo de estructuras organizadas, uso de marcadores discursivos.
                   De nivel y norma lingüística: español correcto.

ACTIVIDAD

A partir de un tema de exposición y argumentación, vamos a ir respondiendo a las variables del discurso oral.

Cómo se construye el discurso oral:

Elementos de la retórica clásica:

1. Inventio: (qué voy a decir)

2. Dispositio: (cómo voy a articular mi discurso)

3. Elocutio: (cómo lo voy a decir)

Hemos de tener en cuenta otros elementos importantes:

-Hay que valorar cuál es nuestra intención comunicativa
         1. Qué queremos decir   [Rem tene, verba sequentur]. 
         2. Qué efecto comunicativo queremos producir [persuadir, informar]. Pragmáticos. Cuál es mi intención comunicativa. Quiénes son mis destinatarios.
         3. Qué estrategia comunicativa elegimos y qué estructura escogemos a tal fin [ejemplo, deductivo o inductivo]
         4. Cómo lo queremos decir; qué tono elegimos; la opción de estilo nos define en la pragmática comunicativa como quién somos y qué relación queremos con el interlocutor.  Estilísticos. Qué rasgos de estilo voy a elegir.  Tono (dramático, irónico, severo, etc.)
         5. A qué género discursivo pertenece nuestra intervención. (Un discurso solemne, social, tópico, una exposición académica)
6. Qué estructura textual vamos a utilizar. plan textual, marcadores discursivos y estructuras textuales.
7. Qué sintaxis vamos a utilizar. Sintaxis oral del discurso académico: sintaxis completa, rica y precisa. Qué nivel sintáctico.
8. Cómo voy a cuidar la entonación expresiva, cómo la voy a variar. Coherente con la intención. Qué significados expresivos quiero transmitir. Énfasis, pausa.
9. Qué léxico voy a utilizar: palabras-clave. Elección de estilo





1. Qué queremos decir  

2. Cuál es mi intención comunicativa. Qué efecto comunicativo queremos producir.

3. Qué estrategia comunicativa elegimos

4. Qué rasgos de estilo voy a elegir.  Tono

5. A qué género discursivo pertenece nuestra intervención

6. Qué estructura textual vamos a utilizar

7. Qué sintaxis vamos a utilizar

8. Cómo voy a cuidar la entonación expresiva

9. Qué léxico voy a utilizar









[1] En el CREA de la RAE se registran 93 casos de “hubiere” en citas datadas en el lapso 2000-2009.
[2] Pensemos que una simple expresión, como “Me siento muy solo” puede entonarse con significación de ironía, miedo, tristeza, desesperación, reproche, ansiedad, resignación, etc. Cada una de estas entonaciones tiene sus tonemas propios, que el hablante reconoce.
[3] La jerga de los tecnócratas no es sólo léxico, sino esencialmente fraseología (circunloquios ininteligibles). Tiene diversas finalidades: narcisismo, cripticismo, exclusión de los no iniciados y dificultades de comprensión, para evitar su refutación.
[4] Este concepto es introducido por Coseriu  (1977): Principios de semántica estructural, Madrid, Gredos, para las unidades léxicas, pero también se puede verificar en unidades fraseológicas (lexemáticas y sintagmáticas) que funcionan como clichés y sintagmas estereotipados.